EL INFIERNO ES EL OTRO

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El aislamiento recrudeció las conductas alimentarias potenciados por redes sin control. Algoritmos que lucran con la cultura de la aceptación. Influencers que recomiendan dietas, enseñan a vomitar y promueven la delgadez. Un estudio en adolescentes usuarias de Instagram, afirma que el 80% no aprueba su imagen corporal y más del 50% siente frustración y angustia. El placer del alimento quedó cancelado. ¿Solo vale “Nutrirse”?

¿PERTENECER O SER?

En 1944, Don Sartre (Jean Paul) incomodo por la sociedad moderna que se avecinaba instaló la frase el “infierno son los otros” que no es más que la despótica mirada ajena. Es la mortal diferencia entre lo que uno quisiera ser y lo que realmente es. Hoy el infierno se amplió. Es más burgués, se trasladó a las redes. No hace falta interactuar.  La pandemia lo empoderó con más horas y lo convirtió en el líder omnipresente de adolescentes. Pero el infierno no es encantador. Adoctrina y desnutre la decisión individual. Agoniza el deseo de “ser” y lo nutre con determinismos, culturales, mandatos familiares y sociales hasta encapsularlo para luego clavarle la cucarda de pertenencia. Cultiva como una orquídea la premisa “pertenecer tiene sus privilegios”, y si es necesario morirás en el intento o te pones un filtro.

El perverso encanto de la mirada ajena en Instagram fue analizado por un estudio llamado “El impacto del uso de Instagram en la imagen corporal durante el aislamiento” desde la Fundación “Bellamente” en julio del 2020 en el marco de un Proyecto UBACyT dirigido por la Prof. Dra. Guillermina Rutsztein con la colaboración de la Lic. Julieta Sanday. Se encuestó a 6.596 usuarias de Instagram entre 18 y 35 años. El informe refleja que el 59 por ciento de las mujeres considera que está gorda o con exceso de peso. Mientras que el 36 por ciento asegura que tiene un peso adecuado. Duplicaron las horas de navegación por Instagram; de dos horas pasaron a cuatro. El 86 por ciento afirma que alguna vez se sintió mal con su cuerpo después de ver una publicación en Instagram. El 68 por ciento usa aplicaciones o filtros para editar fotos en las que aparece, antes de publicarlas. Pertenecer a la mirada ajena tiene varios requisitos entre ellos mentir o simular.

MORIR EN EL INTENTO

Candela Yatche, líder de la Fundación, psicóloga, investigadora, y activista por la diversidad corporal fue parte de la investigación y describió el peligro de la falta de controles en las redes.  Reconfirmó a la pandemia y al mayor aumento de horas de navegación como factores desencadenantes de las conductas alimentarias “Las redes sociales tuvieron un rol más especial. Cada vez aparecen más consejos para bajar de peso en poco tiempo. Vimos como una publicación que enseñaba a vomitar en Instagram tenía más de 500 mil “me gusta”. Hablamos con Facebook y bajaron la publicación. Pero la falta de regulación generó que miles de personas lo vieran. Otro punto que creció es el acoso cibernético por estar más tiempo en redes. La discriminación en marcar que el cuerpo no es el adecuado.”

En los últimos días la Sociedad Argentina de Pediatría, alertó sobre un recrudecimiento del treinta por ciento en patologías vinculadas a trastornos de la conducta alimentaria tanto anorexia nerviosa o bulimia nerviosa como consecuencia del aislamiento “Si me preguntas si se recrudecieron los trastornos alimenticios en Pandemia, te digo que “SI”. Hubo un aumento de todas las patologías mentales. En el caso de los trastornos alimenticios aún más. Todos ellos con mayor gravedad. En el caso de las anorexias la clínica es mucho más visible por el bajo peso, pero en el caso de las anorexias nerviosas los pesos eran extremadamente bajos. Presencia de dietas estrictas y rígidas. La pérdida de compartir platos y momentos entre pares, son alarmas para el inicio del trastorno. Y en este sentido la pandemia fue crucial porque justamente afecto el vínculo entre pares” afirmó la Dra. Alejandra Ariovich, médica pediatra especializada en Salud Integral en la Adolescencia, miembro del Comité de Estudio Permanente del Adolescente (CEPA) de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).

En el mismo sentido coincidió al ser consultada la pediatra especialista en adolescencia, Vanesa Mariñas del Hospital Sor María Ludovica, de la ciudad de La Plata explicó, “para que se produzca un trastorno en la alimentación deben confluir múltiples factores. El imaginario social de belleza, alteraciones en los vínculos familiares y una predisposición del aparato psíquico propio de la persona. Pero remarcó el grado de vulnerabilidad de los adolescentes en pandemia “el aislamiento social, la excesiva virtualidad, la interrupción de la educación y la inseguridad sobre el futuro; todo esto ocurre en momentos críticos de su desarrollo emocional”

IMAGINARIO TRAMPOSO

Era noviembre del 2020 y desde la Fundación Bellamente sacaron el segundo informe llamado “Estudio sobre el impacto de las presiones socio- culturales en la imagen corporal” Yatche explica, “Todo lo que se vivió en redes, el miedo a engordar, la gordofobia, hasta como saldremos luego de la Pandemia favoreció a los trastornos alimenticios. Del estudio participaron 6.945 mujeres argentinas y mayores de 18 años. El 90 por ciento siente presión para bajar de peso desde los medios de comunicación y el 49 por ciento desde las familias. El 93 por ciento fuertemente influenciada por la cultura que provoca o justifica el modelo de delgadez. El 74 por ciento por modelos sociales. El modelo tipificado como belleza ligado a felicidad, es del 73 por ciento y la belleza atada al bajo peso un 70 por ciento. Es aterrador la presión por el modelo de belleza para ser feliz y flaca

Mientras tanto un programa de cocina como Masterchef irrumpe con picos de rating y castiga a quien no cocina bien y aplaude los mejores ñoquis. En este sentido y ante semejante ironía la reconocida doctora y especialista en nutrición Mónica Katz, pincela pandemia, redes y tele. Primero fue al nudo de la alimentación “Cuando hablas de salud y placer y hay un cortocircuito. Hoy cuando hablas de placer, es como que no hay lugar. Los chicos están sometidos todo el tiempo al fanatismo de las redes sociales con panzas chatas, marcadas, gente enferma que igual es influencer, porque el número de seguidores no implica que seas ni un modelo saludable ni que hayas tenido alguna formación”.

Y para entender los picos de rating de los reyes de la cocina en una sociedad que dejó de lado el placer de comer por el de nutrirse observó, “Ojalá Masterchef tomara la verdura como eje para hacerla deliciosa. Nosotros en la Argentina tenemos unas guías alimentarias para la población argentina. Para mí Masterchef debería estar de acuerdo con las guías, si tengo un programa tan exitoso y tan importante debería tener en cuenta lo que dice el Ministerio de Salud”.

La cantante Thalia lo expresa mejor que yo, por si no se entendió lo que quise narrar, ella te lo canta así!

La gente me señala
Me apuntan con el dedo
Susurra a mis espaldas
Y a mi me importa un bledo
Que mas me da
Si soy distinta a ellos
No soy de nadie
No tengo dueño
… Cantala muy fuerte..

Por Sara Di Tomaso

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