Que vuelvan los abrazos.

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Piel de gallina

Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean, Oliverio Girondo, sobre los amantes y la piel…

La piel del bebe texturó con su madre, en segundos, para siempre. Olió y fijó en su inconsciente su olor. Ambos. Desplomó su temperatura, con tranquilidad irreverente de recién nacido sobre la piel que solo esperaba. Dicen los obstetras que ni “piel con piel”, ni “lactancia”, en pandemia provocan contagio. La naturaleza es sabia y respeta la supremacía de la vida y del afecto. Piel con piel es el instante único de la vida donde solo habita la emoción, es el primer abrazo y tiene efecto residual para la salud del bebé a largo plazo según la Organización Mundial de la Salud.

La piel de un adulto es cerca de 2 metros cuadrados y pesa casi 5 kg; es el gran termómetro emocional que hoy está aletargado por el aislamiento. Nos robaron, por un tiempo, abrazos y piel de gallina. Besos. Cercanía y carcajadas. Las emociones que transcribe la piel fueron las más anestesiadas en esta pandemia. Desde abuelos que no pueden abrazar a sus nietos, como médicos que no pueden tocar, acariciar, ni besar a sus hijos. Según datos de la encuesta de Asociaciones de Psiquiatría y Psicología Clínica por la Salud Mental de la Infancia y la Adolescencia, reveló que el grupo situado entre los 7 y 12 años es el que más problemas presentó durante la cuarentena; niños con problemas de conducta, trastornos del desarrollo o trastornos de tipo ansioso, así como los pertenecientes a familias en riesgo de exclusión social, representaron los grupos con mayores dificultades.

El Miedo 


Una mañana, nos regalaron un conejo de indias. Llegó a casa enjaulado. Al mediodía, le abrí la puerta de la jaula.
Volví a casa al anochecer y lo encontré tal como lo había dejado: jaula adentro, pegado a los barrotes, temblando del susto de la LIBERTAD,
Eduardo Galeano. Los AbrazosU

El abrazo es lenguaje. Es “el” medio para comunicar emociones, y hoy está vedado. Solo cinco segundos bastan para fortalecer el sistema inmunitario y liberar oxitocina, la hormona del amor y uno de veinte segundos es un mes de terapia cita la revista Science. Necesitamos cuatro abrazos al día para sobrevivir y ocho para mantenernos dicen los expertos en “abrazoterapia”. ¿Cuándo vuelven?

Durante otro capítulo de consulta popular en las redes sociales las  emociones hablaron desde distintas voces y edades, “Impecable, no me permití que me altere en nada, en lo más mínimo, dijo un caballero pasado los cuarenta. Siguió otro de menos edad, “un electro cardiograma de sensaciones: incertidumbre ansiedad, miedo”. Continuó una millennials “más mal que bien. El encierro es peor porque genera más ansiedad, salir es clave”. El futuro emprendedor detonó, “Difícil. Esta situación trastocó un proyecto que tenía y jode. Pero no queda otra que seguir”. Con equilibrio una empleada de gran empresa detalló “Días buenos y otros malos, una montaña rusa emocional”.

En esta época en la que no podemos ni abrazarnos, donde la distancia social es el remedio para no enfermar, desde INECO, Instituto de Neurología cognitiva, el psiquiatra Julián Pessio, explicó que “hay muchas medidas que no contemplaron el sufrimiento de los adolescentes y los niños en cuanto a lo emocional y es vital, para todos. En INECO hicimos un estudio a los siete días de comenzada la pandemia, vimos que había muchísimos adolescentes con síntomas de ansiedad y depresión, sobre todo los menores de 25 años”.

Días atrás, en un contexto donde el mundo se recluye, se conmemoró el Día Mundial de la Salud Mental, Pessio insistió en buscar medidas (en todas las edades) que contribuyan a generar placer, “Hay que tratar de entender bien qué es lo que nos está pasando. Si uno está angustiado por no ver a un familiar, tenemos que tratar de entender a veces si este grado de afectación necesita un tratamiento específico. Si la ansiedad es tan intensa que no nos permite tener una calidad de vida requiere de un tratamiento específico”, argumentó.

Los seres humanos somos casi un 60% de agua, crecemos en agua, y como dice el viejo Heráclito “Nadie puede bañarse dos veces en el mismo río”

Ya volveremos abrazarnos. Empecemos ya!!

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